Libre de crueldad

Como marca, estamos comprometidos a ser buenos administradores del planeta y de quienes lo habitan, incluidos nuestros peludos amigos.

No somos una corporación masiva, probablemente todos sepan que somos una pequeña empresa propiedad de mujeres que hacemos todo lo posible para tomar decisiones positivas.

Discutimos en un blog anterior nuestro negocio en China y cómo operamos en el país sin realizar pruebas en animales. Estamos orgullosos del trabajo que hicimos para poder hacer que eso suceda, ya que fue un esfuerzo. Sin embargo, todavía era importante para nosotros llevar la marca a otra parte del mundo donde la gente parece legítimamente interesada en lo que tenemos para ofrecer, lo que hace que el trabajo duro valga la pena.

Nos complace ver que empresas de numerosos sectores se vuelven más reflexivas y respetuosas con la naturaleza y el planeta. También estamos agradecidos cuando las empresas más grandes se colocan al frente del grupo y, a menudo, en detrimento de sus resultados finales, e instituyen operaciones audaces que afectan positivamente este lugar que llamamos hogar. Cuando las grandes marcas dan un paso al frente y hacen lo correcto, allana el camino para el resto de nosotros. No quiero dar la impresión de que sin ellos no estaríamos tomando buenas decisiones, pero a menudo ayuda cuando el camino se ha despejado un poco para el resto de nosotros. A veces puede ser un desafío ser el David de la vieja historia de David contra Goliat.

Sin embargo, nos enferma ver todavía la crueldad impuesta a los animales en todo el mundo por numerosas razones en nombre del comercio. En nuestra opinión, acciones como esta están centradas en la codicia. Nunca deja de sorprenderme la cantidad de personas que anteponen sus ganancias a cualquier cosa y a todo lo demás. Lamentablemente, no debería ser impactante ya que es tan frecuente, pero al menos para mí todavía me estremece cuando me encuentro con un ejemplo de alguien que brutaliza a un animal indefenso para que pueda distribuir y ganar dinero con un bien de consumo.

Creo que hay personas y organizaciones maravillosas que trabajan para eliminar estas tácticas brutales. A la gente le importa y veo que suceden muchas cosas buenas y que se eliminan las viejas prácticas. El realista que hay en mí acepta que lo más probable es que nunca borremos todo el dolor y el sufrimiento que vemos, pero el optimista que hay en mí espera que ocurra menos. Que podamos trabajar por un lugar más amable donde apreciemos la inocencia de los animales. Que no tienen opción a ser perseguidos. Que respetemos su lugar en el planeta. Que es su hogar al igual que el nuestro. Que nos conviene compartirlo con ellos y no olvidar lo que aportan a su bondad.


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